Hawaii, el paraíso pacífico del ¡aloha!
Hay una razón por la que cerca de 7 millones de turistas se acercan cada año a alguna de las islas de Hawaii: todas ellas forman parte de un paraíso de ensueño con increíbles paisajes y espectaculares playas. Es el destino perfecto para relajarse tomando el sol pero también para mantenerse “ocupado” nadando, haciendo surf, jugando al golf o navegando. De hecho es uno de los destinos preferidos para pasar la luna de miel.
En medio del Océano Pacífico, a unos 4000 km al suroeste de California, encontramos al único estado estadounidense situado fuera de América. Hawaii es un archipiélago polinesio formado por una cadena de islas volcánicas de entre las que destacan seis: La Gran Isla de Hawaii, Maui, Kauai, Molokai, Oahu, y Lanai. Todas ellas son diferentes entre sí lo que las hace ser extraordinarias e irrepetibles. En una palabra: únicas.
Solo se puede acceder a las islas por medio del avión o del barco. Incluso estando ya en Hawaii es necesario usar el avión para poder desplazarse entre islas. Las dos compañías aéreas que operan de manera local son Hawaiian Flights o Aloha, las cuales son bastante asequibles. Una vez que se llegue a la isla que escojamos, lo más recomendable es alquilar por unos días algún vehículo para poder moverse cómodamente. La excepción es la isla de Oahu, donde lo ideal es alquilar el vehículo por un día o, sencillamente, utilizar los autobuses dedicados al turismo. El motivo es simple: El aparcamiento en Honolulu es muy limitado.
Las atracciones que se ofrecen varían ligeramente entre islas pero la mayoría de ellas tienen como protagonista el Océano Pacífico y a las playas: nadar, surfear, bucear, hacer snorkel, tomar el sol… Algunas islas, además, están más preparadas de cara al turismo con diferentes museos, lugares históricos, excursiones por tierra, aire y mar, plantaciones de fruta o una activa vida nocturna en establecimientos con diferentes shows. La gastronomía hawaiana tampoco decepcionará.
Pero una de las atracciones “estrella” es, sin duda, el paisaje. A las playas de blanca y fina arena se pueden añadir pintorescas montañas, preciosas cascadas, lagunas de intensos colores, extraordinarios bosque tropicales, volcanes (algunos incluso activos) y, aunque parezca difícil de creer, zonas nevadas. Hay buen clima casi todo el año, aunque con lluvia en la zona de los bosques tropicales.
En cuanto al tema del alojamiento, se pueden encontrar diferentes opciones que se adapten a cada bolsillo; Hay numerosos hoteles y moteles con diferentes precios donde poder quedarse unos días o, si la estancia va a ser más larga, se puede alquilar una casa privada, un piso o incluso una mansión frente a la playa.
Es importante mencionar que el estado de Hawaii es muy estricto en lo que a aduanas se refiere. A su llegada, los turistas son minuciosamente inspeccionados. Los oficiales buscan, con la ayuda de perros adiestrados, cierto tipo de productos (como plantas o alimentos) que no está permitido introducir en las islas.
El espíritu de las islas atrae e invita a disfrutar de cada instante que se pase en Hawaii. Es muy difícil ver todas las islas por lo que lo más común es visitar una o dos de ellas. Pero sea cual sea la isla que escojamos la gente será amable y el ambiente acogedor. No será difícil dejarse arrastrar por el espíritu del ¡aloha!