La ciudad de los vientos tiene uno de los perfiles más característicos de las ciudades norteamericanas. Su skyline se nos queda grabado desde el primer momento. A orillas del Lago Michigan, en la zona de los grandes lagos, Chicago tiene ese aire de ciudad de costa en verano, cuando puedes ver a cientos de personas paseando, patinando, en bicicleta, haciendo deporte o simplemente disfrutando del aire libre en las zonas próximas a su playa. Porque Chicago tiene playa. Lo que más sorprende es mirar al horizonte, donde las aguas del lago se juntan con el cielo y tener la sensación de estar frente al mar, aunque, eso sí, sin ese olor marino y, por supuesto, sin el sabor salado en unas aguas que, si bien en verano invitan a bañarse, en invierno llegan a congelarse, por las bajas temperaturas que puede alcanzar esta ciudad, con días de hasta -30º.
Al acercarnos, tanto en tren como en autobús, no podemos evitar comentar lo impresionante de sus edificios, que se alzan a ambos lados. Como en cualquier gran ciudad, las diferencias entre el centro, los suburbios y las zonas residenciales son algo patente. Por lo general, salvo algunas excepciones, en la parte sur es donde se encuentran los barrios más desfavorecidos, estando en el norte algunas de las zonas residenciales más bonitas, siguiento la línea del lago. Tal y como podemos ver en cualquier película americana, el barrio de Evanston es una maravillosa zona de casitas con jardín.
Pero si vas de turismo por esta increíble ciudad, lo más probable es que no te alejes demasiado del centro. Para llegar desde cualquiera de sus aeropuertos internacionales, puedes hacerlo en autobús o en el CTA, una especie de tren y metro al mismo tiempo que se eleva sobre unos puentes metálicos, pasando sobre nuestras cabezas, y que seguro que más de uno ha visto en alguna película. La Blue Line del CTA es la que conecta con el aeropuerto O'Hare, más al norte, y la Orange Line, con el aeropuerto Midway, hacia el suroeste.
Una vez ubicados, es el momento de descubrir todo lo que Chicaco nos puede ofrecer. Para empezar, hay que tener en cuenta que, aunque es un lugar en el que siempre hay mucho que hacer, no es lo mismo visitarlo en invierno que en verano. La temperatura y las condiciones climatológicas del lugar pueden condicionar mucho el viaje. Es frecuente que en invierno la temperatura media sea de unos -15º, y que empiece a nevar sobre octubre o noviembre, y continúe haciéndolo hasta mayo, por lo que mi recomendación es visitar esta ciudad entre junio y septiembre, que es cuando la ciudad está más viva, ofreciendo conciertos, fiestas conmemorativas y todo tipo de eventos que merece la pena disfrutar.
Millenium Park y Grant Park suelen ser la primera parada obligada de todo turista, ya sea porque al lado está la estación del Metra (el cercanías que conecta la ciudad con los pueblos y barrios periféricos que la rodean), porque es un espacio desde donde resulta fácil orientarse, o porque es aquí donde se organizan los principales conciertos al aire libre, con bastante frecuencia durante los meses de buen tiempo. Ahí podemos ver una especie de gigantesca habichuela metálica, que es como los propios habitantes la han bautizado: The Bean. Esta curiosa figura nos refleja los edificios, según el ángulo desde donde la contemplemos. En esta misma zona, no podemos dejar de pasear y admirar The Crown Fountain, unas cascadas artificiales, elaboradas con bloques de cristal y que proyectan fotografías de varios habitantes de Chicago, gesticulando, y de las que continuamente sale agua. Cuando hace calor, es normal ver a los niños, y no tan niños, chapoteando descalzos en el trozo de suelo, lleno de agua, que queda entre estas dos cascadas.
The Golden Mille es la parte más exclusiva de la ciudad, donde podemos encontrar las tiendas más caras y donde tienen su residencia algunas personalidades, como es el caso de Oprah Winfrey.
Si lo que te gusta es caminar, no pierdas la oportunidad de hacerlo siguiendo el río Chicago a su paso por el centro. La zona es realmente bonita, y además de ver cómo se eleva alguno de sus puentes al paso de grandes barcos, puedes ser tú mismo quien se pasee en barco, admirando de paso la magnífica arquitectura que se nos presenta. Algunos de estos barcos se toman desde el mismo río, en paradas ya establecidas, y otros, algo más caros, y con guía incorporado, desde el Navy Pier, que es la zona del puerto, donde además hay algunas atracciones.
No me atrevería a recomendar ningún establecimiento para ir a comer, debido a la gran cantidad de ellos que hay. Lo que sí es cierto es que, con frecuencia, la comidad es muy parecida si vas a cualquiera de las franquicias como Applebee's, Denny´s u otras por el estilo. El Café Ibérico es bien conocido por ofrecer comida typical spanish y por la venta de productos de importación.
Hay muchos edificios emblemáticos, tanto por su historia, su arquitectura o su altura. De estos, el más alto de todos, llamado Sears Tower, nos ofrece una vista absolutamente impactante de la ciudad desde la última planta. En su visita, además, te informarán de datos curiosos sobre la ciudad, como el Gran Incendio, provocado, al parecer por una vaca. No tan alta, pero, según algunos, con unas vistas aún mejores, tenemos el edificio Hancock. En la conocida Michigan Avenue, está situado un edificio que no pasa desapercibido. Con una estética que podríamos calificar de neo-gótica, la Water Tower emerge enmedio de gigantestos rascacielos y, lejos de quedar anulada por ellos, destaca por encima de todos, con una cuidada iluminación que, por la noche, la hace aún más espectacular. El que será el edificio más alto de Estados Unidos, la Spire Tower, diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava, aún está en construcción.
Podemos tomar un café tranquilo a media tarde en cualquiera de las cafeterías del centro, e incluso unas copas, escuchando música jazz, con suerte, en vivo, en alguno de los pubs. Pero si lo que queremos es ir de fiesta, vamos a tener que movernos un poco, no demasiado, pero sí un poquito. Las zonas donde puedes divertirte son innumerables. Cada barrio, tanto los más cercanos como los más alejados del mismísimo centro de la ciudad, tienen sus propios bares, pubs y discotecas. Por mencionar algunas, hablaré sólo de tres zonas.
Si nos deplazamos un poco hacia el oeste, desde la Ashland Avenue en un barrio conocido como Universitary Village, hasta llegar al barrio de Cicero, situado al lado de Cicero Avenue, tenemos la parte más latina de la ciudad, llena de restaurantes mexicanos y pubs con música en vivo, en algunos casos, y sobre todo, mucha salsa, merengue, rumba o reggaetón. Ahí puedes encontrar locales como la Discoteca Reyes o México Oro.
Un poco más al norte, siguiendo Western Avenue hasta Division Street, en la zona de Wicker Park, hay algunos locales que abren hasta las 3 o las 4 de la mañana, donde puedes escuchar conciertos en directo, por unos pocos dólares que te cuesta la entrada.
Quizás, la zona más animada para salir, es el barrio de Lakeview, más conocido por muchos como Boystown, con la mayoría de los negocios enfocados a gays y/o lesbianas. Nada más llegar a esta zona, a lo largo de Halstead Street, entre las calles W Belmont Avenue y W Addison Street, nos sorprenden los monolitos con los colores de la bandera homosexual, colocados a los dos lados de la calle, y que nos informan excatamente de dónde nos encontramos y a qué público está enfocado este barrio, con bares, cafeterías, tiendas, restaurantes y sex shops; aunque, cada vez más, gente de todo tipo de orientación sexual opta por salir por esta zona, con algunos de los mejores locales de la ciudad, tanto por su música como por su decoración.
Aunque me dejo muchas cosas, no quiero pasar por alto el Lincoln Zoo Park. Un zoológico al aire libre que estoy seguro de que te va a encantar.
Sólo una última recomendación. Ten en cuenta que las calles y, sobre todo, las avenidas en Chicago cruzan toda la ciudad de norte a sur y de este a oeste. En algunos casos, las propias avenidas y calles, anteponen las letras N, S, E, W al nombre de la vía, para indicarnos si nos encontramos al norte, sur, este u oeste de la ciudad, respectivamente. Por lo tanto, cuando busques algún lugar al que quieres ir, asegúrate de en qué parte de la ciudad está, ya que, por ejemplo, si queremos ver algún musical o algún teatro, lo más probable es que se encuentre en la zona conocida como el Loop, con calles como Randolph Street, donde están casi todos los teatros y edificios gubernamentales, en el centro de la ciudad. Así que, al mirar la dirección, conviene informarse bien sobre a qué altura de la calle tenemos que ir, ya que de otra forma, podríamos estar pateándonos esa misma calle a varios kilómetros de distancia, y no encontrar nunca el sitio en cuestión.
Nada más, aunque consciente de que una ciudad con tanto por explorar no puede ser resumida, te animo a que la descubras y conozcas, no sólo lo que aquí se dice, sino mucho más.