Bogotá, una ciudad para volver.
Era un día de abril y como cualquier otro día me dirigía a trabajar en el turno de tarde. Al llegar al trabajo, percibí que había un pequeño revuelo entren mis compañeros y uno de ellos me dijo que el director había preguntado por mi. Me cambie y me fui a su oficina para saber que deseaba. Después de algo mas de una hora de reunión salí de allí con destino Bogotá, ya que tenía que reparar dos aviones a los que se les había detectado varios defectos.
Bogotá es la capital de Colombia, se encuentra en una llanura rodeada de montes pertenecientes a la Cordillera de los Andes y tiene una población cercana a los 8 millones de habitantes.
El vuelo duró alrededor de 13 horas y sinceramente, no sabia ya que más hacer en el avión, que si películas, juegos, alguna charla con las azafatas (todas ellas muy guapas y simpáticas)…
Nada más aterrizar en el aeropuerto del “Dorado”, Bogotá, lo primero que hice fue cambiar 300 euros para tener pesos colombianos y poder pagar el taxi que me llevaría al hotel. Para mi sorpresa al cambiar los euros recibí algo más de 800.000 pesos colombianos, cuanto dinero me dije, soy rico por un momento.
Por las mañanas trabajaba en la base aérea del ejército colombiano de Hautacam, que se encuentra justo en frente del aeropuerto de Bogotá. Una de mis primeras impresiones fue la amabilidad de la gente y del personal del hotel que me hicieron sentir como el mismísimo Rey de España.
Después de trabajar me marchaba a probar la magnifica gastronomía de Colombia. Particularmente me gustó mucho el ajiaco santafereño, se trata de una sopa con pollo, patatas de varios tipos y maíz. También la bandeja paisa, un plato que es increíblemente grande ya que consta de arroz, frijol, carne, algo de frito y plátano, acompañado por arepa. Después de esto una siesta no viene nada mal. La mejor zona para comer o cenar es la denominada “T”, en pleno centro, se llama así porque la forman dos calles con la forma de esta letra. Aquí podemos encontrar todo tipo de restaurantes, bares de copas y discotecas. No podéis iros sin degustar una cerveza así de color rosa de “Bogota Beer Company”, me encantó. También os recomiendo que vayáis a la discoteca “Salto del Ángel” si es que queréis bailar y pasarlo bien.
El tráfico en la ciudad de Bogotá es horroroso sinceramente, apenas hay semáforos y lo que son dos carriles en un sentido se pueden convertir en hasta cuatro o cinco. Así que la mejor manera es que os mováis por medio de los servicios de taxis de la ciudad, ganareis en seguridad.
Tenéis que visitar el Barrio de la Candelaria, que se encuentra en pleno centro de la ciudad, considerándose así el corazón histórico y cultural. Allí podéis ver casas coloniales de ventanas enrejadas, portones tallados…cada una de un color.
Otra visita obligada es Monserrate. Es uno de los cerros mas altos de la ciudad. Para subir a él haremos uso de un teleférico. En él se encuentra el santuario del Señor Caído de Monserrate, lugar de peregrinaje desde la época colonial y desde del que podemos obtener posiblemente una de las mejores panorámicas de la ciudad.
Si queréis dar un paseo, e incluso en un día soleado tumbaros al sol, la mejor opción es ir al Parque Metropolitano Simon Bolívar, que es el mas grande e importante de la ciudad.
Yo visité Bogotá durante 4 días y la verdad es que me faltó mucho por ver, pero sé que en un futuro volveré.