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Personas que quieren ir a Phnom Penh


Phnom Penh

Artículo escrito por: Monica Modamio

Phnom Penh, la capital de Camboya, es una agradable ciudad al estilo de una pequeña Bangkok. Palacios reales, monjes budistas, el río Mekong, los mercados callejeros, su gente amable y miles de motos conforman el paisaje de sus calles.

En mi caso, llegué a Phnom Penh como "campamento base" desde el que saltar a Siem Reap para ver los templos de Angkor. Inicialmente pensé que sería una ciudad sin ningún atractivo y hasta peligrosa, pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que no hay demasiadas cosas que ver pero al menos una visita de un día merece la pena.

El principal monumento es el Palacio Real, muy parecido (aunque más pequeño) al de Bangkok. Construido en el siglo XIX, se encuentra muy cerca del río. Aparte de las estancias reales, en su interior destaca la Pagoda de Plata, que guarda una escultura del Buda Esmeralda tallado en cristal, mientras que el suelo está cubierto por más de 5.300 azulejos de plata. La entrada combinada cuesta unos 6 dólares y hay que evitar ir entre las 11 de la mañana y las 2 de la tarde, horas en las que está cerrado.

Otro lugar interesante para visitar es el Museo Nacional, que guarda tesoros arqueológicos (básicamente esculturas, relieves y objetos de uso diario) empleados por los khmeres (camboyanos) a lo largo de la Historia. El edificio es muy bonito en sí, especialmente al caer la tarde, ya que está construido imitando un templo tradicional con un patio interior lleno de plantas tropicales.

También es recomendable visitar el templo de Phnom, situado en lo alto de una colina. De aquí es precisamente de donde la ciudad toma su nombre, ya que Phnom significa colina y Penh es el nombre de la señora que de acuerdo a la leyenda un día encontró cuatro estatuas de Buda escondidas en el tronco de un árbol y construyó un templo en su honor. Por tanto, el nombre de Phnom Penh quiere decir literalmente "la colina de Penh". No es un templo especialmente bonito pero resulta interesante de visitar y de paso ofrecer nuestros respetos a la señora Penh, que cuenta con una estatua y un pequeño altar dentro del recinto.  

Asimismo resulta muy agradable dar una vuelta por el paseo que bordea el Mekong (lo reconoceréis por las banderas de todos los países del mundo que lo adornan). También se puede hacer un pequeño crucero por el río.

Como casi todas las capitales de Asia, Phnom Penh es un paraíso para las compras, especialmente las joyas de plata expuestas en las decenas de joyerías del centro de la ciudad. También hay un Night Market (mercadillo nocturno) y dos mercados cubiertos en los que se venden artesanías típicas y un buen surtido de prendas de seda: el Mercado Central y el Mercado Ruso. Este último, popular entre los expatriados rusos en los años 80, ofrece además reproducciones de antigüedades. Cierra pronto, sobre las 5 ó 6pm, por lo que no conviene llegar muy tarde.   

Aunque yo no los visité (demasiado morbosos en mi opinión), existe la posibilidad de visitar el Museo del Genocidio así como Choeung Ek, el campo de exterminio usado por los Khmeres Rojos, situado a unos 20 kilómetros de la ciudad. 

Un maravilloso sitio para comer es el restaurante Bopha (bopha-phnompenh.com). Se trata de un restaurante de lujo de estilo terraza situado en la orilla del Mekong, proporcionando unas vistas increibles sobre el mismo. Tanto la comida como los precios son buenísimos. El dueño es el mismo del también maravilloso Terrasse des Elephants, del que hablé en el artículo sobre Siem Reap. Para alojaros os recomiendo el tranquilo y agradable hotel Frangipani Villa 90' (frangipanihotel.com), una villa urbana con pocas habitaciones sencillas pero bien decoradas. En estos boutique hotels (hay tres en la capital y uno en Siem Reap) seguro que os sentiréis como en casa.

Phnom Penh es una ciudad relativamente pequeña y accesible y para moveros de un lugar a otro nada mejor que ir en tuk tuk (moto taxi) negociando previamente el precio. El aspecto menos agradable de la ciudad es que la pobreza está muy presente, mucho más que en otras ciudades asiáticas y es especialmente cruel en Camboya después del genocidio perpetrado por el dictador Pol Pot y las minas antipersonas. Es por eso que es conveniente hacer un turismo responsable que ayude al desarrollo local y negociando precios justos a la hora de regatear. 

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