La vista de la zona meridional de Bhubaneshwar, capital de la región de Orissa, es magnifica con su multitud de templos que quedan alrededor del lago Bindu Sarovar, el “Centro del Universo”.
Llegamos a esta ciudad en avion desde Nueva Delhi, durante nuestra aventura en la India.
Ya durante el camino desde el aeropuerto a la ciudad vimos las señales que habia dejado el ciclón devastador de 1 mes antes, a principios de diciembre: palmeras gigantes arrancadas, cabañas aplastadas en el suelo, los animales muertos… Pero la gente no parecía dar importancia a estas ruinas, todo seguía con calma, la vida del pueblo corría lenta y serena como siempre.
Pasamos por una pequeña aldea donde el jefe de la pequeña comunidad, con gran orgullo, nos enseñó el pequeño huerto cerca de la laguna, el ganado de propiedad de la aldea, el horno tandoor de barro, los murales en las paredes de casas de barro y paja hechos por mujeres con colores naturales: un pueblo muy ocupado, como los que quería Gandhi, un firme creyente de que el bienestar de la India puede provenir sólo desde las zonas rurales, donde las niñas cuando vuelven de la escuela dan clases de repaso a los niños más pequeños y hacen trabajos de bordado en las tiras de tela que venden en el mercado.
Bhubaneshwar y las ciudades cercanas de Puri y Konarak tienen los templos más hermosos de la region de Orissa.
Los templos de estas ciudades están hechos de arenisca roja y los creadores de estos extraordinarios monumentos pusieron una gran atención a la parte superior de las torres para que fueran visibles desde muy lejos.
Konarak está situada cerca del mar y los primeros navegantes la indicaban con el nombre de “pagoda Negra”. La impresión frente al templo dedicado al dios Surya, cuya estructura reproduce la de la carroza del Sol con doce pares de ruedas grandes, nos encantó. Parece que en Bhubaneshwar, donde Indira Gandhi hizo su último discurso antes de ser asesinada (un monumento la recuerda mientras baja por una escalera), una vez hubo siete mil templos alrededor del lago; ahora alguno sigue en pie, y los que se encuentran en perfecto estado son templos activos, muy frecuentados por los fieles hindúes.
Los templos que merecen más atención son: el Parashurameshvara con sus torres piramidales y sus paredes esculpidas; el Vaital Deul en la parte oeste del lago, el Mukteshvara, el Mukteshvara, el cercano Rajarani del color rojo y dorado y el Lingaraja, en la parte sur del lago que prohíbe la entrada a los que no so de religión hindú.
En uno de estos templos asistimos a la preparación de los alimentos sagrados con verduras y arroz local, cocinados por unos cocineros en ambientes protegidos en ambos lados del templo, y luego llevados al interior para la bendición del brahman y vendidos por la noche a los fieles que así pueden comer barato. Con la ganancia se paga la materia prima y se recompensa a aquellos que han trabajabado creando una micro-economia.
Viajar por la India es fascinante y siempre se viven grandes emociones continuas y eso es lo que me hace decir que algo siempre cambia en las personas que recorren este país.