Troovelers destacados

Nagasaki

Artículo escrito por: Natalia Casado

Oír el nombre de Nagasaki nos lleva a pensar inevitable y tristemente en una de las mayores tragedias de la humanidad provocadas por el propio hombre. El ataque nuclear realizado por Estados Unidos el 9 de agosto de 1945 en la ciudad de Nagasaki, tan solo tres días después del de Hiroshima, en el marco de la Segunda Guerra Mundial significó no sólo el detonante de la rendición de Japón y con ello el fin del enfrentamiento bélico, sino además más de ciento cincuenta mil ciudadanos muertos y heridos, entre víctimas directas de la explosión y los afectados por enfermedades relacionadas con la radiación. Estos trágicos acontecimientos hicieron además que a partir de entonces el país tomara medidas drásticas al respecto, creando un ejército cuya función exclusiva es la defensa del país, nunca la agresión, y constituyendo una de las pocas potencias mundiales que no posee armamento nuclear.

Al igual que decisiones transcendentales a nivel de política internacional fueron tomadas por el Gobierno japonés a partir de estos sucesos, la vida de Nagasaki también está fuertemente marcada por esta fecha, girando muchos de los lugares de interés de la ciudad en torno a ella. En el mismo lugar donde explosionó la bomba atómica fue construido un parque llamado Parque de la Paz, estando marcado el epicentro de la explosión por un monolito de piedra negro. En el mismo parque, además, se encuentra la Estatua de la Paz (una impresionante obra de diez metros de altura que con un brazo representa la amenaza de las armas nucleares y con el otro simboliza la paz) y los restos de muralla de la Catedral de Urakami, que en su día fue la iglesia más grande de Asia oriental. Otro lugar clave que invita a la reflexión sobre los devastadores efectos de las armas nucleares es el Museo de la Bomba Atómica, en el que se muestran fotografías sobre la ciudad antes y después del momento de la explosión así como  otras evidencias materiales sobre los estragos que causó en la ciudad.

Afortunadamente, el impacto de la bomba no dañó el centro de la ciudad y sus edificios históricos permanecen intactos, quedando aún testimonios de su pasado como puerto comercial de portugueses y holandeses. Debido a esta influencia europea, Nagasaki no sólo cuenta con una de las comunidades cristianas más importantes del país sino también con algunos lugares de interés relacionados con esta confesión, como es la Catedral Urakami (reconstruida muy fielmente en una localización diferente a la original), la iglesia católica neogótica de Oura o el Monumento a los veintiséis mártires cristianos, erigido en recuerdo a los cristianos crucificados en el año 1597 a raíz de un decreto que prohibía el cristianismo.

Otros testimonios de su pasado influenciado por el mundo occidental son La Costa de los Holandeses (Oranda-Zaka), una encantadora calle flanqueada por casas de madera que fueron construidas por los residentes holandeses, y el Jardín Glover, donde también podemos encontrar casas al estilo europeo y desde donde podremos obtener unas fantásticas vistas de la bahía.

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