Hanoi es la capital del norte de Vietnam y es, en muchas ocasiones, el punto de partida de un recorrido muy común por el país que empezaría en el norte (en Hanoi) hasta el otro extremo más meridional, el Delta del Mekong. Entrar a Vietnam por Hanoi resulta toda una experiencia, por lo menos así lo fue para mí. Nada más aterrizar en el aeropuerto ya se puede apreciar la frenética actividad y el acelerado ritmo de la ciudad.
Donde más se aprecia este compás acelerado es en el corazón de la urbe, el barrio antiguo, quizá sea porque es un entramado de calles muy estrechas por las que confluyen millones de motos, personas, bicis, animales, taxis y mucho ruido.
Este barrio es un auténtico mercado y cada zona está representada por un gremio profesional. Antiguamente, los herreros, fabricantes de seda, arquitectos o carpinteros ejercían sus profesiones en estas callejuelas donde hoy también se pueden ver artesanos, ¡hay incluso fabricantes de lápidas! Pero muchos de estos antiguos gremios se han sustituido por tiendas de juguetes, lotería, ropa, calzado… Las calles más bonitas y pintorescas son las que están ocupadas por tiendas de marionetas y lámparas artesanales. Hanoi es el lugar perfecto para ir de compras y regatear contundentemente.
Si Hanoi tuviera una banda sonora sonaría a pitidos de moto. Hay muy pocos coches, La ciudad está llena de motocicletas y el caos es tal que cruzar una calle puede ser muy peligroso ya que se tiene muy poca consideración por los peatones. En cada esquina los conductores de moto “piratas” te hacen señas para que contrates sus servicios, hacen de taxistas y abarrotan la ciudad alentando a los turistas a subirse con ellos.Pero en Hanoi no es todo es tumulto y locura, también se pueden encontrar lugares tranquilos. El lago Hoan Kiem, es un remanso de paz en medio del caos. Aquí pasean amantes de la mano, vendedores ambulantes y futuras novias haciéndose sesiones de fotos de boda con trajes poco discretos.
Una de las actividades más bonitas que se pueden realizar en Hanoi, además de las visitas más populares a la tumba de Ho Chi Minh, el Templo de la Literatura o la Pagoda del Perfume, es asistir a un espectáculo de marionetas de agua. Este espectáculo se proyecta en varias sesiones todos los días en el teatro Than Long. Es una representación organizada para los turistas pero es bonita, sin embargo, si se busca bien se pueden encontrar funciones más tradicionales y auténticas en algún rincón de la ciudad, normalmente se montan de forma improvisada en pequeños charcos o barreños de agua. El origen de este arte es muy antiguo y se practicaba en los campos de arroz con rústicas marionetas de madera fabricadas artesanalmente que divertían a niños y adultos por igual al final de la jornada laboral.
El espectáculo es precioso con una escenografía muy cuidada y música tradicional vietnamita en directo. Los responsables de dar vida a las marionetas se esconden detrás de una pagoda de atrezzo y se meten dentro de la piscina sujetando los títeres a través de palos muy largos que quedan sumergidos de forma invisible en el agua durante toda la representación.
Lo bueno de Hanoi, es que es una ciudad extrema, por un lado vibra el caos y la agitación desaforada en sus calles pero por otro lado, se puede encontrar serenidad, paz y quietud en sus lagos, parques, templos y teatros. El viajero se siente doblemente reconfortado.