Hay muchas formas de conocer Cuba. La mayoría se conforman con una estancia en un resort en Varadero con una excursión guiada de una tarde a la Habana Vieja, pero esto sería quedarnos con la etiqueta de turistas, el verdadero viaje a Cuba es otra cosa.
Todo viaje, para ser disfrutado realmente, requiere ser comenzado un tiempo antes de tomar el avión. Esta tarea, con un país con la calidad y cantidad de producción artística como es Cuba, resulta bien sencilla. Captaremos la esencia del país mucho mejor si antes de partir conocemos La Habana desde el “realismo sucio” del escritor Pedro Juan Gutiérrez o comprendemos algo más de la mentalidad cubana con Memorias del Subdesarrollo de Edmundo Desnoes, nos damos cuenta de la diversidad y complejidad social de esta pequeña isla con el film Viva Cuba o vemos la otra cara de la emigración cubana con Nada +. A partir de aquí ya podemos iniciar nuestro viaje con una pequeña pero necesaria base.
La situación de las dos ciudades principales cubanas–La Habana y Santiago- , desde donde muy probablemente comenzará nuestro viaje, es ideal para recorrer la isla de un extremo a otro. Esto es algo perfectamente posible si contamos con al menos un par de semanas. Perdernos por las calles de Santiago a ritmo del son cubano, seguir los pasos del Che Guevara hasta su mausoleo en Santa Clara, disfrutar de las paradisíacas playas de tranquilas y cristalinas aguas como la de Santa Lucía en Camagüey o la de Guardalavaca de Holguín (por citar dos, entre muchas), disfrutar de la arquitectura neoclásica en la encantadora ciudad de Cienfuegos, contemplar la naturaleza exuberante en el Parque El Cubano –cerca de Trinidad- y, desde luego, empaparnos de historia en sus magníficos museos y de vida callejera en una Habana siempre llena de vida, son tan solo algunas recomendaciones entre tantos lugares imprescindibles a conocer en la isla.
Para desplazarnos por Cuba lo ideal es probar todos los medios de transporte que sea posible: los cómodos autobuses -algo más caros pero muy recomendables para distancias largas-, el tren que conecta las dos ciudades principales, los taxis compartidos –en los que la conversación con los demás pasajeros parece obligatoria, una experiencia que resulta impagable-, los destartalados “camellos” (una cabeza de camión con un remolque adaptado para el transporte de pasajeros), incluso el auto-stop en automóviles particulares –siempre pactando un precio de antemano-.
La opción ideal de alojamiento en Cuba, si queremos conocer el país con profundidad, es el alojamiento en casas privadas, lo que nos proporcionará la posibilidad no sólo de conocer por dentro verdaderas casas cubanas, sino también de relacionarnos con la población local, algo que siempre resulta enriquecedor y además nos puede proporcionar información de primera mano sobre cómo es la vida en la isla.
Cada viaje a Cuba es único e irrepetible y siempre una experiencia inolvidable que empieza antes de pisar tierra cubana e, invariablemente, mucho después de abandonarla. Si queremos disfrutar plenamente del país, resulta imprescindible comenzar dejando fuera de la maleta todo tipo de ideas preconcebidas y vivencias ajenas y agudizar nuestra capacidad de aprender de una cultura tan diversa como la suya y, sobre todo, nuestros sentidos.