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Personas que quieren ir a La Habana


Personas que han estado en La Habana

La Habana

Artículo escrito por: Natalia Casado

Se mire por donde se mire, La Habana es fascinante. Las anchas avenidas, su elegante mezcla de estilos arquitectónicos  -desde el estilo barroco hasta el Art-Nouveau, pasando por el neoclásico y, por supuesto, el colonial-, los atardeceres en el Malecón, los señoriales Pontiacs desprendiendo ese olor a gasolina que tanto caracteriza la ciudad… son imágenes que suelen resultar familiares, de tantas veces fotografiadas, pero que a la vez no dejan de sorprendernos una vez que nos vemos allí, sobre el escenario en el que ahora somos nosotros los actores principales.

Lugares imprescindibles dentro de la ciudad hay infinidad, pero si hay uno que no podemos obviar es La Habana Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por sus monumentos barrocos y neoclásicos, así como por su homogéneo conjunto de casas de arcadas, balcones y patios interiores donde hacer más llevadero el húmedo calor estival, La Habana Vieja resulta un lugar perfecto para perderse durante al menos un día completo.

Pero La Habana es mucho más que esto, por ello una estancia de al menos una semana sería más que recomendable si queremos sacarle todo el partido que la ciudad nos puede ofrecer. El magnífico edificio del Capitolio Nacional, el Castillo del Morro en el puerto, el interesantísimo cementerio de Colón –considerado uno de los más importantes a nivel mundial por su calidad arquitectónica y escultórica-, el barroco Gran Teatro, el Edificio Bacardí… son sólo algunos de los lugares de visita obligada. A nivel más mundano, para los más golosos, hacer una larga cola para conseguir un helado en “La catedral del helado”, como conocen los habaneros la mítica heladería Coppelia, nunca resultará una pérdida de tiempo ya que la recompensa merecerá invariablemente la pena, aunque la escasez de variedad en los sabores está casi garantizada.

La ciudad también cuenta con ciertos rincones que a pesar de carecer de la magnificencia de los lugares ya mencionados resultan reveladores sobre el verdadero espíritu de la ciudad. Uno de ellos, probablemente el más significativo, sea el Callejón de Hamel. Esa pequeña calle fue convertida por el artista local Salvador González Escalona  en un centro de arte al aire libre pintando murales multicolores con los motivos más variados en las paredes de las viviendas así como decorándolo con esculturas y otros objetos artísticos. El Callejón resulta además un lugar perfecto para disfrutar de la música y bailes afrocubanos los domingos a medio día.

La Habana resulta un lugar de intensa actividad cultural. Podemos tener la suerte de coincidir con alguno de los múltiples eventos culturales que se desarrollan al cabo del año, como festivales de cine, de música o de ballet, y si no, siempre podemos disfrutar de al menos un par de museos imprescindibles, como son el Museo de Bellas Artes, que alberga una de las mejores colecciones de arte universal del continente así como una magnífica colección de arte cubano, y el de la Revolución, donde podemos aprender un poco más sobre este hecho histórico a partir del cual se modeló el país tal y como hoy lo conocemos.

Para acabar el día, que siempre suelen resultar intensos para el viajero en la capital cubana, nada mejor que un largo y tranquilo paseo por el Malecón, viendo romper las olas del Mar Caribe, mezclándose y observando a la población local matando las últimas horas del día, paseando, escuchando música o simplemente conversando, la gran pasión del pueblo cubano.

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