Por ejemplo: Tokio, Madrid, Nueva York


Troovelers que quieren ir a Santo Domingo


Troovelers que han estado en Santo Domingo

Santo Domingo

Artículo escrito por: luki1515

Santo Domingo, el caos entrañable. No puedo escribir sobre esta ciudad situada en mi otra patria más que desde una perspectiva personal, desde el cariño, desde la nostalgia. Estuve viviendo durante un año en este país y muchos fines de semana aparecía por su capital. No os voy a hablar de  monumentos o de museos, eso seguro que lo tenéis en cualquier guía. Os hablaré de la VIDA capitaleña, con mayúsculas, de las cosas que hay que hacer obligatoriamente para captar su esencia.

Por supuesto todos los edificios que merecen la pena están localizados en la llamada “Zona Colonial” que es la zona antigua de la ciudad. Merece la pena pasarse a tomar una cervecita por el parque Colón, darse una vuelta por  El conde, calle peatonal y de las más comerciales de la capital y por la calle las Damas, con numerosos edificios de la época colonial.

Una de las cosas fundamentales para hacer en la capital es montarse en guagua o en los carros públicos ( taxis compartidos). Ten en cuenta que vas a ir apretado ( 2 personas acompañando al conductor y 4 en la parte de atrás). Los precios están más o menos pactados pero hazte a la idea que si eres “blanquito” es posible que pagues un poquito más. La gente es muy amable así que lo mejor es que preguntes antes de subirte a cualquiera que esté esperando. Existen paradas más o menos establecidas pero muchos te recogen y te dejan donde les pides. En las guaguas todo el mundo opina. No importa que los que se montan no se conozcan, si surge un tema allí todo el mundo mete baza y eso es precisamente lo entrañable.

Si alguien espera, por encontrarse en el Caribe, encontrar una playa maravillosa, que se olvide. Los capitaleños se desplazan cuando tienen ganas de playa a Boca chica. Esta es una de las cosas que uno no puede perderse: ir un domingo a Boca Chica. Se encuentra a unos 30 km de Santo Domingo pero tenéis montón de guaguas que os pueden acercar hasta allí. Las familias enteras se instalan llevando la comida, la bebida y la música. La playa se convierte así en una fiesta brutal llena de vendedores ambulantes. De camino podéis pararos en "Los Tres ojos" un parque con varios lagos que tiene su encanto.

Otra de las cosas a no perderse es un paseo por el Malecón, si puede ser un domingo a la tarde, mejor que mejor. También el malecón se llena de vendedores ambulantes y de particulares que llegan con sus maleteros cargados de bebida, ponen la música a tope y muchos se montan sus propias "verbenas". Es algo para ver y disfrutar.

Si a alguien le gustan los exotismos, las cosas que hacen diferente a un país, yo no dejaría de acercarme y pasar una noche en una cabaña, llamadas por algunos “cabañas del amor”. Son hoteles utilizados fundamentalmente por los mismos capitaleños, situados a las afueras, y  dedicados a esconder infidelidades o a proporcionar un lugar para tener relaciones sexuales a quienes no disponen de casa. Se alquilan por horas si se quiere y los hay temáticos.  Lo más normal es que te encuentres una habitación gigantesca, una pantalla de TV extra grande con varias cadenas de porno y muchas veces un jacuzzi. Más que cabañas del amor podrían denominarse cabañas del sexo pero tienen su gracia. Podéis indicar a cualquier taxista que os lleve.

República Dominicana es el país del baile por definición, del merengue, del reggaetón, de la bachata,  del mambo, pero a los capitaleños, en particular,  les gusta presumir de ser “salseros”, consumidores de salsa clásica. Se baila hasta en los colmados ( bares-supermercados donde podéis comprar casi de todo) pero si queréis ver bailar bien tenéis que buscar algo más. Os recomiendo El Sartén en la  Zona Colonial (C Hostos ) por ejemplo.

Si os apetece ver cómo se mueve la clase media-baja os podéis acercar a las que llaman disco-terrazas. Son al aire libre, se bebe cerveza y ron y se baila sin parar. Hacedlo vosotros también sin problemas si os invitan a ello. Aquí es normal sacar a alguien a bailar por el simple placer del baile, sin ninguna intención más allá. 

Otros sitios totalmente distintos para ver bailar son los locales de “soneros”. El son es un género musical y un tipo de baile pero más allá de eso, algunos de sus defensores dicen que ser sonero es una forma de vida.  Esta gente suele ser bastante mayor y tienen una forma peculiar de vestirse. Es impagable pasarse una tarde por “El monumento al son” en la zona de San Vicente de Paul a verles bailar.

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