Troovelers destacados

Sofía

Artículo escrito por: Natalia Casado

Si bien Sofía no es el mayor atractivo de Bulgaria, alberga algunos puntos interesantes que merecen dedicarle un par de días a esta capital balcánica.

Sofia es un punto de partida casi obligado en cualquier recorrido por Bulgaria pues en ella se encuentra el principal aeropuerto internacional del país. Durante el corto viaje que separa dicho aeropuerto de la capital búlgara podremos hacernos una idea de lo que es la mayor parte de Sofía, un aglomerado de grises edificios de hormigón de la época comunista con más bien poca personalidad, un caos circulatorio considerable, carreteras en un estado bastante deficiente y calles repletas de quioscos callejeros desvencijados en los que se puede comprar casi de todo, desde billetes de autobús hasta perfumes pasando por el snack preferido de los búlgaros, la bánitsa, un bollo relleno de queso tipo feta.

Pero por suerte no toda la ciudad es así y una vez llegamos al centro todo cambia. A pesar de los terribles bombardeos que sufrió la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial por parte de aviones británicos y estadounidenses (pues en aquella época Bulgaria estaba aliada con el Tercer Reich), la capital búlgara –la tercera más antigua de toda Europa- aún conserva varias joyas arquitectónicas de diversas épocas.

De la época de ocupación otomana, a pesar de que existían numerosas mezquitas, fuentes y baños públicos (hammams) que daban a la ciudad un aspecto totalmente oriental, actualmente se conservan muy pocos elementos, entre los que destacan la mezquita de Banya Bashi - aún en activo, pues en Sofía existe una pequeña comunidad musulmana de origen turco, pero que en las horas fuera del culto se puede visitar sin ningún problema- y los antiguos baños turcos situados en un bello edificio que lleva varios años en restauración.

Cuando el país fue liberado de los otomanos gracias al apoyo prestado por parte de Rusia, la ciudad atravesó uno de sus períodos más fructíferos arquitectónicamente hablando y su centro fue inundado de hermosos edificios de variados estilos, principalmente neobarroco, neorenacentista, neoclasicismo y neo-Rococó. De esta época destacan el Teatro Nacional Ivan Vazov, la Galería Nacional de Arte Extranjero, la Asamblea Nacional de Bulgaria y el antiguo palacio real –que hoy alberga la Galería Nacional de Arte-, además de pequeñas joyas que podemos ir descubriendo si vamos fijándonos cuidadosamente durante nuestro recorrido en los edificios de viviendas que se encuentran dispersos por todo el centro.

Pero si hay algo que destaca por su espectacular belleza dentro de la arquitectura de Sofía son sus templos ortodoxos. En pleno centro se encuentra la Catedral de Alejandro Nevski situada justo en el medio de una plaza inmensa que permite observarla en todo su esplendor desde todos los ángulos posibles, una auténtica joya tanto en su exterior como en su interior, pues cuenta con una de las mejores y más extensas colecciones de iconos ortodoxos del mundo. No muy lejos de la catedral se encuentra la iglesia ortodoxa rusa de San Nicolás, mucho más discreta en tamaño pero también muy atractiva.

Pero Sofía no es sólo arquitectura. Acogedores parques, pintorescos tranvías, restaurantes de comida tradicional, una interesante vida nocturna y una variada oferta cultural son sólo algunas de las cosas que no nos podemos perder en nuestra visita a la capital búlgara.

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