Por ejemplo: Sídney, París, Londres


Personas que han estado en Ciudad del Vaticano

Ciudad del Vaticano

Artículo escrito por: Rómulo

Nos encontramos ante el único país del mundo donde para hablar de sus límites fronterizos no debemos nombrar sus países limítrofes, si no las calles que lo circundan. Así es, El Vaticano, con sus 44 hectáreas de extensión y sus menos de 1000 habitantes, es, con mucho, el estado más pequeño del mundo y existe, como herencia de los Estados Pontificios, de forma oficial desde 1929.

Sin embargo, todo lo que tiene de pequeño lo tiene de extraordinario.

Si queremos llegar a El Vaticano desde Roma la forma más cómoda de hacerlo es con cualquiera de los innumerables autobuses y tranvías que tienen parada en la Piazza di Risorgimento, o con la línea A del metro bajándonos en la estación de Ottaviano. No obstante, la mejor forma de hacerlo es llegar caminando, aunque no por una calle cualquiera: hay que llegar caminando por Via della Conciliazione y, si es posible, hay que hacerlo al menos dos veces, una de día y una de noche. Esta gran avenida, completamente recta y centrada en el obelisco de la Plaza de San Pedro, comunica el Castel Sant'Angelo con Piazza Pio XII, antesala de la propia San Pedro. Si obviamos el hecho de que para construirla fue necesario, por orden del propio Mussolini, derribar los edificios existentes y trasladar a todos los habitantes de forma forzosa a unas viviendas impersonales a las afueras de Roma, si obviamos todo eso, el aproximarnos paseando tranquilamente mientras vemos cómo la cúpula de la Basílica va creciendo ante nuestros ojos y se va descubriendo la columnata de Bernini es una experiencia única.

El Vaticano cuenta con helipuerto, emisora de radio, estación de ferrocarril y periódico propios, así como con un servicio postal más eficaz que el de la propia Roma.

Los principales atractivos del país son la plaza y la Basílica de San Pedro.

La Plaza de San Pedro, con su gran extensión y su forma elíptica, es la principal puerta de entrada a la Ciudad del Vaticano y la única zona no amurallada. Su rasgo más característico son las 284 columnas que conforman los dos brazos de la columnata construida por Bernini. Un obelisco egipcio en el centro y dos fuentes situadas prácticamente en los focos de la elipse, completan la plaza. Otro rasgo de la plaza, desafortunadamente también destacado, es la gran cantidad de gente guardando cola para entrar en la Basílica. La Plaza también merece una visita de día y otra de noche y, si no es demasiado pedir, una visita durante las festividades de Navidad es algo especial, con los pesebres y el gran árbol de navidad dispuestos para la ocasión.

La Basílica de San Pedro con una fachada de 115 metros de ancho y 46 metros de altura, que apenas nos prepara para lo que encontraremos en su interior, es el templo cristiano con mayor espacio interior del mundo y su magnífica cúpula es visible desde incontables puntos de Roma.

Aunque la Plaza y la Basílica de San Pedro ocupen la quinta parte de toda la Ciudad del Vaticano y sean el rasgo más destacable de todo el país, no hay que dejar escapar los excelsos Museos Vaticanos con su Capilla Sixtina. En caso de que sea posible, aconsejo fervientemente que se realice la visita nocturna. Esta visita, siempre realizada con menor asistencia de visitantes y siempre en una ligera penumbra, le confiere al lugar un aire más mágico si cabe. Sólo el poder estar unos minutos en el jardín, bajo la Luna, a la luz de unas velas y con la cúpula de San Pedro al fondo hace que la visita valga la pena.