Toulouse es una de las ciudades más importantes de Francia y la cuarta más grande en población, con un importante centro industrial y comercial, además de universitario. Cabe destacar su industria aeronáutica, ya que aquí se ha fabricado en Concorde, el Airbus y varios cohetes espaciales, más concretamente en la Cité de l'Espace, al sureste de Toulouse y que cuenta con un planetario y varias exposiciones interactivas relacionadas con la exploración del espacio donde los visitantes pueden aprender a lanzar cohetes y satélites. También destacamos el ladrillo rojo de sus construcciones, tan característico de la región. En el canal du Midi podemos encontrar barquitos que hacen recorridos para turistas, también encontramos barcos-vivienda y en primavera, las famosas carreras de piraguas de universitarios. El casco antiguo de la ciudad es pequeño, aunque de cada vez se va agrandando la periferia.
La mejor manera de visitar esta ciudad es a pie, ya que el centro es peatonal y es una ciudad relativamente pequeña que andando podemos ver los pequeños detalles que esconde Toulouse. El palacio más grande se encuentra en la parte antigua y es el Hotel de Ville en la plaza du Capitole y data del siglo XVIII. En la Plaza du Capitole se asientan puestecitos de Navidad durante todo el mes de Diciembre, en donde encontramos los productos más típicos de la región, como el vino caliente. Nosotros nos alojamos en un hotel en plena plaza, la ubicación era perfecta, pues se podía ir andando a todos lados y los precios no son exageradamente altos, tengamos en cuenta que es una ciudad universitaria. Desembocando en esta plaza se encuentra la calle más comercial, repleta de tiendas, cafés y restaurantes de comida rápida.
En Toulouse hay dos catedrales: Les Jacobins, de 1229, fue el primer convento dominico y es de estilo gótico en ladrillo y con una palmera de 22 ramas que forman la bóveda del ábside. Y la otra es la Basilique St-Sernin, la basílica románica más grande de Europa del siglo XI, también de ladrillos rojos, y su finalidad era acoger a peregrinos, por ello se le conoce como iglesia deambulatoria. Esta basílica tiene una cripta fabulosa, en donde podemos encontrar algunas tumbas de santos, relicarios y otros objetos pertenecientes a aquellos santos. Otros puntos interesantes de la ciudad es el Museo des Augustins, del siglo XII, ya que aquélla fue uno de los centros del arte románico en Europa por su situación en el Camino de Santiago y la Fundación Bemberg, un palacio del siglo XVI con una gran cantidad de obras de arte en su interior.
Toulouse tiene un encanto especial con el típico aire francés que caracteriza el país galo. Además es muy agradable pasar allí los duros y fríos meses de invierno, ya que pese a las bajas temperaturas, los jóvenes universitarios salen a la calle a pasear y a sentarse en los bancos de las plazas de Toulouse. Esta es una de las ciudades francesas que vale la pena visitar, ya que el viajero se llevará una gran sorpresa al descubrirla.