A los pies de los Pirineos se encuentra la ciudad de Baiona, conocida por ser la capital del País Vasco francés. Concretamente se encuentra situada al suroeste de Francia, entre dos ríos: el turbulento Nive, que llega derecho de las montañas y el plácido Adour, cerca de la costa Atlántica.
Es un destino idílico para veranear y vivir unas maravillosas vacaciones. No sólo por estar a unos 10 minutos de las playas de Biarritz, también por sus espectaculares acantilados.
Haciendo referencia a su historia, Baiona es ciudad importante desde los tiempos romanos debido a que domina uno de los pocos pasos fronterizos accesibles a España. Prosperó como puerto libre bajo la soberanía inglesa entre 1154 y 1451. Desde entonces, resistió 14 asedios, entre ellos uno particularmente sangriento dirigido por Wellington en 1813.
El centro de Baiona se apiña en torno a la catedral y la mejor manera de disfrutarlo es a pie. La Cathedrale Ste-Marie, también denominada Notre Dame, se comenzó a construir bajo el dominio inglés en el mismo sitio donde fue devastada por un incendio en 1258, una catedral romana. Es de estilo gótico y nórdico y cabe destacar su aspecto espigado debido a las dos flechas que añadieron al edificio en el siglo XIX. El bello claustro situado junto a la Catedral, es uno de los más espaciosos de Francia y hay que hacer referencia a los múltiples usos que ha tenido durante años, como un cementerio, una sala de reuniones para las concentraciones ciudadanas y hasta unas caballerizas. En él se puede admirar unas tumbas y la losa funeraria del obispo de Baiona del 1302. Tanto el claustro como la aldaba de la puerta norte, son del siglo XV y se dice que antiguamente, si un fugitivo alcanzaba a tocarla, tenía derecho a refugiarse en el templo.
Las calles peatonales de los alrededores conforman una animada zona comercial, en particular la rue du Pont Neuf con sus arcadas, en cuyas cafeterías sirven una de las especialidades de Baiona, el chocolate. Los judíos, antes de ser expulsados de España al final del siglo XV, introdujeron una manera peculiar de hacer chocolate desde la frontera. Desde entonces, permanece como la especialidad de la ciudad. Hasta tienen un día para celebrar esta tradición, que es durante el fin de semana de la Asunción. Se elabora chocolate en las calles y los visitantes están invitados a probar los manjares que preparan los artesanos chocolateros.
Tras los muelles del rio Nive, se encuentra el Musée Basque, que proporciona una excelente introducción a las costumbres y tradiciones vascas, con reconstrucciones de interiores de viviendas y documentos sobre la navegación marítima. El edificio es del siglo XVI. Junto a aquél, el Musée Bonnat construido en 1901. En un principio, este museo estaba dedicado a presentar colecciones de pinturas principalmente regionales, pero hoy en día es uno de los museos más ricos de Francia gracias a su espléndida galería de arte. Es de visita obligada la primera planta, con esbozos de Leonardo da Vinci, Van Dyck, Rembrandt y Rubens, y lienzos de Goya, Constable, Poussin e Ingres.