Grecia, la eterna referencia en el imaginario común del conocimiento, la Historia y la belleza en sus más amplias acepciones, es uno de esos lugares que todo el mundo debería darse la oportunidad de conocer, antes o después.
Bien es conocido por todos que Grecia está rodeada de cientos de islas y, a pesar de ser uno de sus mayores atractivos, la mayor cantidad de turistas se suele concentrar en las dos o tres más famosas. No es el caso de la isla de Milo, que guarda sus encantos y su hospitalidad, para todo aquel que quiera visitar este paraíso natural. Situada en el archipiélago de las Cícladas, fue en sus orígenes un volcán cuyo cráter se fue llenando de agua y hoy día tiene forma de herradura. Muchos la conocen porque fue en ella en donde se encontró la famosa Venus de Milo que hoy día descansa en el Museo de Louvre de París. Los más afortunados la conocen por los colores de sus montañas, verdes, sus rocas oscuras, rodeados del profundo azul del mar y el turquesa de sus más de setenta playas, algo que le ha valido el sobrenombre de “la isla de los colores”. En algunos puntos de la costa, se puede dar en un mismo lugar los colores azul oscuro, turquesa, verdes, rojos y violetas, producto de su fondo marino.
Sin embargo, la Isla de Milos es mucho más que playas, pues además de naturaleza ofrece Arqueología, Historia y Arquitectura. La capital de la Isla, se llama igualmente Milos y consiste en un pequeño pueblecito situado sobre una pequeña colina frente al mar, con casas blancas y puertas azules, que hacen juego con el mar que los rodea. Es el tipo de arquitectura más conocido de Grecia y es el que suele estar presente en toda la zona de las Cícladas. En lo más alto de la colina, destaca el Castillo – en cuyo interior hay un museo – desde donde las imágenes son muy bonitas, sobre todo al atardecer.
Y, si Milos es la capital administrativa y cultural de la isla, Adamas contiene la vida del lugar. Además de una arquitectura similar a Milos, con sus casas pintadas de cal y azul, es el destino favorito de los isleños, ya que está engullido por una belleza que no se puede pasar por alto. No dejéis de visitarla. Para pasear, toda la zona del puerto y, para realizar un poco de turismo, la Iglesia de la Santísima Trinidad.
Hay tres puntos clave en la Isla de Milos para descubrir enclaves arqueológicos de suma importancia, que además presentan otros atractivos: en el pueblo de Clima, el más tradicional de toda la isla, se puede conocer la vida del lugar en toda su esencia, en Tris Eclisies están las únicas catacumbas subterráneas paleocristianas y en Filacopi, las cuevas de Papafrangas.
El pueblo de Apolonia es muy aconsejable, si se pretende pasar varios días en una ciudad con playas de encanto, ya que además es un pequeño pueblo pesquero muy tradicional con lugares para pasear y que sobresale por su gastronomía. Otras de las playas de la isla, sólo algunas de las playas más destacables (pues guardan todas una belleza inolvidable) podrían ser Jivadolimni, Apolonia, Sarakinico, Paliojori, Tsigrado y Glaronísia. Esta última contiene una formación natural que consiste en rocas con forma de columnas que emergen de lo más profundo del mar. La playa de Smaragdima tiene una cueva marina, de la cual dicen cosas buenas, pero a la que no es del todo fácil acceder, sobre todo si vas con niños.
Sin embargo, para realmente conocer un país, hay que sumergirse en su gastronomía: Tzatziki, yogur griego hecho con pepino que se agrega a numerosos platos y ensaladas, con su toque amargo que nada tiene que ver con el yogur griego comercializado en España; Dolmazakia, hojas de parra rellenas de arroz o carne; la famosa Musaka, una lasaña sin pasta pero con berenjenas y carne o los Gyros que vendría a ser la versión griega de los sabrosos kebab turcos. Si eres amante del pescado, disfrutarás, sobre todo si visitas las ciudades costeras.
Es aconsejable, aunque no imprescindible, alquilar un coche para moverse por la isla. Hay muchas cosas que visitar en puntos dispersos de Milos y, dependiendo de transporte público – que es algo escaso – se perderá gran parte del tiempo o se dejarán muchos lugares por visitar. Las poblaciones, pequeñas en su mayoría, ofrecen mucho que visitar pero por separado, con lo cual se recomienda basar la estancia en Milos o Adamas y desde ahí, realizar excursiones de un día al resto de ciudades. Para terminar, es aconsejable que no olvides beber siempre agua embotellada, así como no tomar bebidas con hielo o zumos hechos con agua. Y lleva a mano los datos de la Embajada Española en Atenas (Dionisiou Areopagitou, 21.- Atenas 11742) y/o el teléfono en caso de urgencias (+30 6945704001).
¡Buen viaje!