San Gimignano es un encantador pueblo italiano de casi 8.000 habitantes ubicado en el centro del país, a uno 25 km. de la costa mediterránea, y a unos 25 km. de Florencia.
Su fotogénico casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad, conserva perfectamente su estructura medieval y muchas edificaciones monumentales de los siglos XIV y XV. Un recorrido a pié por sus serpenteantes callejas peatonales permite apreciar fachadas de gran valor histórico y descubrir mil detalles de gran calidad artesanal y artística.
Los restos arqueológicos hallados en diversas excavaciones demuestran que en este territorio existieron asentamientos etruscos desde el año III aC, aprovechando una estratégica colina en el centro de un valle. En las laderas de la colina de Poggio del Comune se pueden ver las ruinas de Castellvecchio, un asentamiento del periodo Lombard. La primera muralla de defensa de la población data del siglo I, en la colina de Montestaffoli, lugar en el que ya existía una fortaleza.
La ciudad atesora un importantísimo patrimonio arquitectónico, concentrado en su mayor parte en las calles del casco antiguo. Eso se puede apreciar a simple vista, por las 72 torres medievales que sobresalen por encima de su tejido urbano, que reflejaban el poder de las familias nobles en sus propias residencias familiares.
La más antigua es la Torre de Rognosa, también llamada Torre del Reloj, está situada en la plaza del Duomo, y pertenecía a la familia Gregori. Tiene una altura de casi 52 m, la segunda de la villa en altura, una pequeña base cuadrada, unos poderosos muros de piedra careada sin apenas aperturas, y se remata con un pequeño templete campanario cubierto con tejas que componen una forma piramidal.
La Torre Grossa es la de mayor envergadura, con 54 m, y está en la plaza del Duomo, al lado del Palacio de Podestá. Su construcción se llevó a cabo entre los años 1300 y 1311, mediante bloques regulares de piedra Parmentieri, con muy pocas aberturas en sus muros. Dispone de una terraza mirador superior que permite disfrutar de impresionantes panorámicas del centro de la ciudad. Desde este mirador se pueden conseguir espectaculares fotografías de vista aérea de todo el barrio antiguo, de gran belleza. Merece la pena hacer el esfuerzo de subir por sus empinadas escaleras.
La piazza Cisterna es una de las plazas más bellas del casco histórico, rodeada de magníficas fachadas medievales. Cerca de ella se puede visitar el interesante Museo de San Gimignano 1300, con exposiciones que relatan la historia y la arquitectura medieval toscana. También en esta zona está el impactante Museo de la Tortura, que muestra instrumentos medievales de tortura de diversas regiones, algunos de los cuales reflejan un terrible sadismo o unas refinadas técnicas de persuasión.
El Palacio del Podestá es una elegante residencia palaciega, que contiene fabulosas pinturas renacentistas de diversos artistas.
En la actualidad San Gimignano es un pueblo dedicado al turismo, ya que recibe miles de visitantes cada día, en los meses de vacaciones, y sus calles principales en el barrio viejo están llenas de bonitas tiendas de recuerdos y de artesanía local, así como de pequeños restaurantes familiares, perfectos para degustar la cocina italiana tradicional de esta región.