Praga es uno de mis destinos preferidos para viajar de cualquier forma y con cualquier acompañante. Lo tiene todo para satisfacer cualquier tipo de paladar. Desde los mas sofisticados a los mas sencillos. Praga tiene una oferta de servicios para todo tipo de turista, desde el mochilero, hasta el sibarita.
Si algo me cautiva de Praga es que lo mismo puedes encontrarte inmerso en un río de turistas camino del Puente de Carlos, que perderte en alguno de sus Parques de Mala Strana y disfrutar de unas esplendidas vistas en la mas absoluta tranquilidad.
La primera vez que visite Praga quedo en mí una imagen grabada que perdura inalterable. Llegue en avión y el trayecto desde el aeropuerto a la ciudad fue en minibus. Praga esta como en una inmensa vaguada a la cual se accede bajando desde el aeropuerto. Existe un momento, en una avenida donde te encuentras por encima de los tejados de la ciudad y desde la cual, ves todos los campanarios y torres sobresaliendo por encima de los mismos. Si a eso se le añade que ocurrió durante el amanecer de un día de verano, no es extraño que la visión sea irrepetible. Es uno de esos momentos que el viajero no busca, pero encuentra y ya siempre recordara.
En general, los campanarios y torres son algo típico de Praga, y existen facilidades para poder visitarlos y disfrutar de espectaculares panorámicas. El más frecuentado es el de la Torre del Reloj en la Plaza de la Ciudad Vieja, pero hay otros que incluso te permiten mejores perspectivas de la ciudad. Entre ellos yo me quedo con el de la Iglesia de San Nicolás, en Mala Strana y también con el mirador del Monte Petrin, en medio de un gran parque que además permite disfrutar de un merecido descanso en uno de esos días de permanente caminata.
En Praga, para los casos en los que se pretende disfrutar de un refrigerio, hay lugares que no tienen desperdicio. Llama mucho la atención, la primera vez que visitas la ciudad, la gran cantidad de cafés-librería que existen. Prácticamente en cada calle hay alguno, incluso en los barrios menos turísticos. En ellos tienes la posibilidad de tomar un café mientras lees alguna revista, el periódico o algún libro con ese olor rancio del papel. También tenemos otros lugares donde poder mezclarnos con la gente, ya sean turistas o residentes. Las cervecerías son los más propicios, ya que disponen de largas mesas de madera y bancos corridos donde el que llega, se sienta. Hay que decir que en Praga puedes encontrar la mejor cerveza rubia del mundo, la tipo Pilsner y algunas de las cervecerías más curiosas como UFleku, la más antigua de Praga, o como las que están bajo el Puente de Carlos en la orilla de Mala Strana, donde además, puedas degustar un suculento Goulash.
Culturalmente Praga ofrece posibilidades de todo tipo. Tenemos el Teatro de Marionetas, en cualquier lugar a cualquier hora puedes encontrar una representación. Lo mismo pasa con el Teatro Negro, donde los efectos visuales son extraordinarios. O también con los Conciertos de Música Clásica que frecuentemente son interpretados en Iglesias donde la acústica nos sorprende.
Además tenemos lugares de interés como el Castillo de Praga, con su Catedral de San Vito, donde esta prohibido perderse sus vidrieras, y con su calle del Oro, donde encontramos unas casitas medievales donde habitaron los artesanos y joyeros de la Corte de los Habsburgo. Ahora están convertidas en tiendas de Recuerdos, pero no han perdido parte de su encanto. También merece la pena cruzar el Puente de Carlos y conocer alguna de las leyendas que lo rodean. Su recorrido nocturno es bastante sobrecogedor.
Praga goza de muchos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, como muchas de las capitales centroeuropeas, entre ellos hay muchas historias sobre victimas y verdugos. Una de las historias mas significativas se puede conocer en la Iglesia de San Cirilo, donde una breve exposición nos muestra los hechos acontecidos en aquellos días y en aquel lugar y que tienen como protagonistas a los héroes de la Operación Antropoide. Otro lugar, que tiene conexión con esa parte de la Historia, es el Cementerio Judío, donde la tarjeta de memoria de nuestra cámara puede quedar totalmente agotada.
Visita Praga y no dedicar parte de nuestro tiempo a la figura de Kafka seria imperdonable. En esta ciudad nació y vivio. Podemos visitar su casa natal, el Café Slavia donde se reunía con la gente del pensamiento, su casa en la Callejuela del Oro, y el lugar donde se encuentra enterrado. Su tumba recibe todos los días multitud de notas de sus admiradores y contrariamente a lo que se podría pensar, es un lugar sencillo y tranquilo dentro del cementerio de Praga-Zizkov.
Finalmente resaltar nuevamente las posibilidades de esta ciudad para cualquiera que se acerque a ella. La disfrutaran por igual niños, jóvenes o mayores, ya sea en grupo, individualmente o por parejas. Praga tiene todo aquello que podamos desear y se adapta a cualquier presupuesto. Pero si realmente queremos disfrutar su autentico sabor, es recomendable evitar en la medida que se pueda las fechas mas señaladas y llevar el calzado mas cómodo que tengamos para perdernos por sus innumerables rincones.