Rumanía es un destino que no atrae a demasiada gente y que, sin embargo, tiene muchos lugares de los que poder disfrutar. Se encuentra al sureste de Europa y es un país de contrastes. Al norte y al oeste es montañoso (en él se encuentran los Cárpatos) y al este y al sur se extiende, por el contrario, una gran llanura. Uno de los lugares más significativos, la desembocadura del Danubio en el Mar Negro (al sureste de Rumania), forma un delta que constituye una reserva natural para muchas especies de aves.
La ciudad rumana de Brasov se encuentra en el centro del país, al sureste de la región histórica de Transilvania y a unos 166 kilómetros al norte de la capital. Está rodeada por los Cárpatos y es la capital del distrito del mismo nombre. Sirve, además, como lugar de paso entre las principales atracciones turísticas de Rumania, ya que se encuentra en un punto clave debido a su situación geográfica. Está relativamente cerca de los balnearios del Mar Negro o de los interesantes monasterios que se encuentran en Moldavia.
Precisamente, debido a su situación dentro del país, la estación de Brasov es uno de los puntos ferroviarios más importantes y transitados de Rumania, ya que desde ella salen y llegan trenes a nivel nacional e internacional, habiendo conexiones diarias a ciudades como Bucarest o Budapest.
Rumanía tiene muchas iglesias interesantes que merece la pena visitar. En Brasov, como ciudad importante que es, se pueden encontrar bastantes. La iglesia Negra (Biserica Neagra) es de estilo gótico y es el monumento más importante de este estilo en el país. Empezó a construirse en 1384 y fue finalizada en 1477. Aunque fue fundada con otro nombre, recibió el actual tras un gran incendio en 1689. Hoy en día funciona como un museo pero sigue celebrando misas. La iglesia de San Nicolás (Biserica Sf. Nicolae) del siglo XIV, fue construida en estilo gótico pero sufrió varios cambios en el barroco. Su exterior es muy interesante y en el interior se puede admirar una colección de iconos antiguos. Otras iglesias importantes son la de San Bartolomé (Biserica Sf. Bartolomeu), la de San Martín (Biserica Sf.Martin) y la Catedral Ortodoxa.
También hay muchos museos a los que poder acudir. El de Historia de Brasov es interesante y está situado en el mismo ayuntamiento. El museo que muestra las fortificaciones de la ciudad, Fortificatiilor din Tara Barsei, también es una buena opción. Es curioso, además, el museo Prima Scoala Romaneasca que expone los primeros libros impresos en rumano. También se pueden visitar el museo Etnográfico, el museo de Arte o la Casa Museo Muresenilor, muy activa en diversos proyectos pedagógicos.
La estación de invierno Poiana Brasov, situada a 12 kilómetros del centro, es la más importante de la zona. Se fundó en 1895, aunque empezó a servir como resort en 1906. Hoy en día es un importante centro turístico internacional compuesto de doce pistas de esquí con distinta dificultad, un funicular, restaurantes, hoteles de lujo y hasta piscinas cubiertas y saunas.
La ciudad también es conocida por su festival de música internacional Cerbul de Aur (El Ciervo de Oro) que atrae a multitud de turistas.
La mejor época para visitar la ciudad es el verano (desde finales de mayo hasta septiembre) o el invierno (desde diciembre hasta mediados de febrero) si lo que se quiere es practicar algún deporte de invierno.
Es una ciudad muy acogedora y preparada para el turismo que trata de satisfacer a todos sus visitantes. Así que, si decides visitar Rumania, no te olvides de pasar por Brasov.