Por ejemplo: Tokio, Río de Janeiro, Madrid


Troovelers que quieren ir a Turquía


Troovelers que han estado en Turquía

Turquía

Artículo escrito por: Natalia Casado

Turquía es un país tan diverso que las posibilidades de viaje a través de sus tierras son inmensas. Ciudades cosmopolitas como Estambul, ruinas romanas, playas de aguas cristalinas, montañas de nieves casi perpetuas, inmensas estepas, lagos interiores, paisajes que rozan el surrealismo… son sólo algunos de los innumerables atractivos de este vasto territorio localizado entre Europa y Asia. Es precisamente su situación entre los dos continentes lo que además ha provocado que la cultura turca sea tan rica, pues en realidad es una amalgama de muchas otras de las que ha recibido influencias, como la greco-romana, la islámica, la otomana y la occidental.

El punto de partida más probable de nuestro viaje será Estambul, la capital histórica además de centro económico y cultural del país, a donde llegan la mayor parte de los vuelos internacionales. Se podría decir que dentro de Estambul conviven armoniosamente al menos dos ciudades, una conservadora y otra moderna y occidentalizada, la de las mujeres de chador negro y la de las jovencitas con tacones de vértigo, la inundada por las llamadas del almuédano a la mezquita y la de los ritmos estridentes de sus animados locales nocturnos, la de los ejecutivos y la de los vendedores del Gran Bazar. La esencia de Estambul es básicamente la del contraste e incluso la de la contradicción.

Pero Estambul no es Turquía. Justamente en el extremo opuesto podríamos situar las zonas rurales del Kurdistán, en el oeste de la península de Anatolia, o incluso, en lo que se refiere a carácter, la ciudad de Konya, una de las más conservadoras y religiosas del país, punto de referencia del sufismo y por ello el mejor lugar de Turquía para disfrutar del auténtico espectáculo de las hipnóticas danzas rituales de los derviches giróvagos.

Pero si hay una imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en Turquía esa es la de Capadocia. Un conjunto de caprichosas formas creadas durante miles de años por la erosión de las piedras volcánicas han conformado un paisaje que roza lo onírico. El espectacular valle de las Chimeneas de Hadas, las ciudades subterráneas de  Kaymakl, la de Derinkuyu o el valle de Zelva, son sólo algunos de los lugares más destacados de esta región histórica que no sólo se caracteriza por su peculiar geografía, sino también por poseer un rico patrimonio cultural.

Otro lugar de sugerente nombre que resulta imprescindible en cualquier visita al país es Pamukkale (en turco “castillo de algodón”) un curioso conjunto de bosques minerales, cascadas petrificadas,  terrazas y piscinas naturales escalonadas de un blanco cegador donde los griegos crearon a finales del siglo II a.C., debido a las curativas propiedades de sus aguas manantiales, la gran ciudad balneario de Heriápolis.

Pero sin lugar a dudas hay algo en este país que destaca por encima incluso de sus lugares más espectaculares y esto es su población. La extrema amabilidad, la increíble sociabilidad y simpatía de los turcos hacen que muy probablemente nuestro mejor recuerdo de Turquía sea aquel té al que nos invitaron en el rincón más insólito del país, cuando incluso las barreras idiomáticas fueron superadas por su extrema paciencia y curiosidad.  


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