Al sur de Bombay, en la región de Colaba se alza la majestuosa Puerta de la India, una construcción relativamente reciente ya que data del Siglo XX, dio comienzo en 1911 y sirvió para acoger la visita del, por entonces, rey británico Jorge V y Mary von Teck, su esposa.
El nombre de Puerta de la India cobraba aún más significado si cabe, cuando antaño Bombay era un reconocido puerto y la mayoría de sus visitantes arribaban al país por mar acogidos por el señorial monumento que parece meterse en el agua para recibir a sus invitados.
Arquitectónicamente no es una obra espléndida aunque si majestuosa, es un edificio recio construido con basalto amarillo y formado por un Arco del Triunfo de 26 metros de alto con elementos típicos tanto indios como islámicos y una cúpula central de 15 metros de diámetro.
Se puede considerar el monumento emblemático por excelencia de la ciudad de Bombay, símbolo nacional y punto turístico de partida para los recién llegados a la ciudad. Los visitantes se agolpan junto a ella para captar con sus cámaras la instantánea perfecta. Un lugar inquieto y agitado por el trasiego de personas, nativas o foráneas que forman un crisol de gentes a su alrededor, y que sirve como embarcadero de partida hacia otros destinos como Isla Elefanta o Mandwa.
El atardecer convierte su famoso paseo marítimo en un lugar mágico, por el que privilegiadas y enamoradizas parejas pueden contemplar cómo se va poniendo el sol mientras el mar aun sostiene esas frágiles barcazas que partieron de pesca al amanecer. El monumento además es un lugar único para contemplar el maravilloso Hotel Taj Mahal Palace & Tower construido por el fundador de Taj Hotels como denuncia a la famosa frase, "Indios y perros no admitidos", que se encontraba en época colonial en hoteles de la India a principios del siglo XX.
La Puerta de la India no dejará indiferente a quién tenga el privilegio de acercarse a ella, permitirá integrarse con su gente, ver como recibe y despide por igual pesqueros y al astro sol, podrá contrastar la pobreza que en ocasiones irradian las calles indias con la exuberancia del Hotel Taj Mahal Palace. En definitiva, disfrutar de un seductor y asombroso lugar.