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Personas que han estado en Astorga

Palacio Episcopal de Astorga

Artículo escrito por: Jesús

Salvando la Plaza de Obradorio y la propia Catedral de Santiago, el Palacio Episcopal de Astorga, debe ser unos de los lugares más visitados, fotografiados y significativos para un peregrino en el Camino de Santiago. 

El arquitecto de Reus y vicario de la archidiócesis de Tarragona, Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán, diseñó este palacio como residencia de su amigo y paisano monseñor Juan B. Grau Vallespinos quién, tras el incendio en el palacio episcopal anterior y a falta de un arquitecto diocesano, le encargó al genio catalán su construcción, la cual se acometió en 1889.

En el siglo XIX el neogótico se había impuesto en el mundo de la arquitectura y en Gaudí se aprecia esa influencia goticista que plasmó seriamente en el diseño del Palacio Episcopal. Los distintos proyectos –entre ellos la Sagrada Familia– en los que el arquitecto catalán estaba inmerso provocaron que los preparativos de la obra corrieran a cargo del obispo Juan B. Grau Vallespino, quien envío fotografías y dibujos del entorno para que Gaudí pudiera comenzar el diseño del Palacio. Pronto, desde Astorga se comenzaron a pedir los permisos administrativos para comenzar la obra y el 24 de junio de 1889 se inició su construcción con la presencia de Gaudí quién prefirió traerse a sus propios albañiles con el fin de que pudieran supervisar las obras en su ausencia.

Este palacio, de corte medieval, fue construido con granito gris del Bierzo, los arcos abocinados de su entrada principal son típicamente gaudianos que el arquitecto utilizaría en otras obras suyas y que sostienen el pórtico de la entrada, el cual está construido a base de sillares con contrafuertes inclinados entre sí. El aspecto es como el de un castillo o gran mansión debido a sus almenas, torres y miradores, además de un foso que rodea todo el palacio. Cuatro torres flanquean el edificio que consta de cuatro niveles: el sótano, de estilo mudéjar, planta baja, planta principal, con forma de cruz ortodoxa y donde se encuentra la capilla, la sala del trono, el despacho del obispo y el comedor de gala, y una última planta o sotabanco.

La decoración gótica (exterior e interior) incluye vidrieras, arbotantes y gárgolas que decoran el triple ábside de la entrada principal y que, en el interior, dan cobertura a la capilla. Ésta, gracias a las vidrieras del triple ábside y los ventanales de la bóveda está muy bien iluminada y junto a los grandes cuadros a ambos lados de la sala contigua a la capilla hacen del recinto un bellísimo ejemplo del neogótico español.

El gran comedor, rodeado en parte por vidrieras y ventanas y con el techo abovedado está también muy bien decorado y constituye la parte trasera del Palacio, en la primera planta del mismo. Contiguo al comedor encontraremos el despacho del obispo, muy similar en iluminación, estructura y decoración al propio comedor. La otra sala importante es la Sala del Trono que aunque posee más altura que las demás es algo más pequeña. Su iluminación proviene de la parte alta que acaba en un techo abovedado. Esta sala posee una pequeña estancia con una chimenea y una decoración algo más completa.

Desgraciadamente, en 1893, antes de que el Palacio estuviera terminado, Gaudí se retiró del proyecto y la parte alta del palacio, el sotabanco, fue diseñado con los planos de García Guereta que no le dieron el brillo y la originalidad del resto del palacio.

Pero, lo que más hay que destacar del Palacio Episcopal de Astorga es la organización del espacio donde todos lo elementos fluyen con gran naturalidad sin que se puedan apreciar rupturas en su diseño, además de su iluminación, que le da al palacio un ambiente acogedor y majestuoso al mismo tiempo.

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