Santa Sofía (Divina Sabiduría en griego) se encuentra situada en el centro histórico de Estambul, antigua ciudad de Constantinopla y capital del Imperio Romano de Oriente (Bizancio), y rivaliza en belleza y encanto con otras visitas obligadas de la ciudad, como son La Gran Mezquita Azul, El Palacio de Topkapi o los famosos bazares.
Es considerada como la obra cumbre del arte bizantino y a lo largo de su dilatada historia ha sido utilizada como iglesia cristiana, mezquita y museo.
Sus orígenes se remontan a la época del emperador Constantino, que mando construir una iglesia de grandes dimensiones en el año 360. El recinto es destruido durante una revuelta popular en el siglo VI y el emperador Justiniano manda levantar de nuevo el edificio con la idea de superar en grandeza el templo de Salomón en Jerusalén. Se dice que cuando el emperador vio terminada la obra, no pudo evitar exclamar “Salomón, te he superado”.
Santa Sofía destaca por ser la primera construcción de su estilo, una basílica de planta cuadrada con 3 naves y cubierta por una espectacular cúpula elíptica de más de 55 metros de altura, una de las más importantes del mundo. La magnífica planta del edificio tiene un tamaño de 70 metros de ancho, por 75 metros de largo, y alberga una superficie total de 7.570 metros cuadrados.
Cuando la ciudad de Constantinopla es conquistada por el sultán Otomano Fatih Sultan Mehmet en el siglo XV, el templo cristiano de Santa Sofía es transformado en una mezquita. Se construye un mihrab, indicando la dirección de la Kaaba en la ciudad de La Meca, un minarete y una madrasa (escuela coránica).
Los fantásticos mosaicos que alberga el interior de Santa Sofía son cubiertos por una capa de cal, y las cruces son arrancadas, pues los musulmanes tienen prohibido rezar en lugares con imágenes religiosas.
No son los únicos cambios realizados en aquella época, pues se levantan tres minaretes más durante las décadas posteriores.
Finalmente, tras múltiples restauraciones, Santa Sofía se convierte en el Museo Ayasofya (Museo de la sabiduría sagrada) en el año 1935, donde se muestran la longeva historia y las diferentes etapas y transformaciones por las que ha pasado esta edificación a lo largo de sus 1500 años de historia.
El interior del recinto es impresionante. Los 40 ventanales colocados en la base de la cúpula ofrecen una gran luminosidad, aprovechando la luz natural que se refleja en los mosaicos, columnas y enormes medallones de detalles dorados.
En la segunda planta, a la que se accede por una concurrida rampa lateral, podemos contemplar importantes mosaicos con un gran interés artístico y tumbas de importantes personajes. Si nos asomamos por alguno de sus múltiples ventanales, disfrutaremos de unas maravillosas vistas de la Mezquita Azul, situada justo en frente de Santa Sofía a unos pocos cientos de metros.
El Museo se encuentra abierto de martes a domingo en horario de 9:00 horas a 17:00 horas, permaneciendo cerrado los Lunes, y el Precio de la entrada es de 20 Liras Turcas, aproximadamente unos 10 €.
Santa Sofía se encuentra bien comunicada por transporte público, pues está situada en la céntrica plaza Sultanahmet, muy cerquita de la parada con mismo nombre de la Línea T1 de tranvía, en la zona denomina Sarayburnu.
Además, ahora tenemos la oportunidad de disfrutar del templo en todo su esplendor, pues a finales del año 2010 concluyeron las obras de restauración que han durado nada menos que 17 años.
¿No resulta tentador conocer esta maravilla?