El Cairo es conocida como la ciudad que nunca duerme y a ello contribuye con bastante esmero el gran bazar de la ciudad, Khan el Khalily, que permanece abierto día y noche, los siete días de la semana. En pleno corazón de la ciudad fatimí, junto a la mezquita de Al-Azhar (que posee la Universidad más antigua del mundo árabe y una de las más antiguas a nivel internacional) y discurriendo de cerca por la calle Moezz, no deja lugar a dudas de que este bazar es uno de los lugares con más encanto de la multitudinaria ciudad. Conocido en sus orígenes como “el gran bazar turco”, Jan elJalily significa literalmente la alhóndiga de Jalily, pues fue el emir turco Dyahark elJalily quien mandó construirla allá por el año 1382, ocupando lo que hoy son las calles Sikka Jan elJalily y Badestán. Con los años, la alhóndiga se fue llenando de puestos hasta convertirse en el inmenso bazar que conocemos hoy día.
Encantan sus callejuelas entrevesadas, zigzagzeantes, coloridas y llenas de puestos, cafeterías, tiendas (y alguna que otra mezquita) que dispuestas por secciones, permiten casi tener mini-bazares temáticos dentro del gran entramado que forma Jan el Jalily. Cabe destacar por ejemplo el bazar de las Especias y el Bazar del Oro, así como la zona de las tiendecitas dedicadas a las figuras en piedra entre las que sobresalen por su frecuencia, cómo no, las que representan dioses egipcios o pirámides. Con frecuencia se encuentran tiendas de antigüedades, la mayoría de las cuales son realmente antigüedades y no imitaciones (la palabra clave, “regateo”).
Las cafeterías, tradicionales y lugar de reunión para los cairotas, sirven café árabe, té con yerbabuena y shisha (también conocida como narguile o pipa de agua) de todos los sabores imaginables, aunque los que más abundan son los de piña, menta y manzana. En su corazón se alza el que me atrevería a decir que es uno de los dos cafés más importantes de la ciudad por su implicación cultural, el café Fishawy, un café que tiene ya dos siglos de antigüedad y es donde el premio nobel de Literatura, Naguib Mahfouz solía sentarse con frecuencia a beber café… quién sabe cuántos fragmentos de sus increíbles novelas escribió allí. En cualquier caso, no dejéis de probar el zumo fresco de mango y el pan árabe con queso (y recordad, el agua siempre embotellada).
A la hora de comprar cualquiera de las mil opciones que se nos presentan allí y, aunque el bazar es usado con frecuencia por la población local, todas aquellas tiendas que estén enfocadas al turismo y vendan suvenires intentarán elevar el precio de sus productos (que no está marcado en ningún lado y que para saberlo has de preguntar directamente) para poner en marcha el desarrollado arte del regateo, tan común en estos lugares.
El bazar de Jan el Jalily (o Khan elKhalily, transcrito del inglés) es un lugar que no puedes dejar pasar y donde encontrarás alegría desbordando y goteando desde los puestos, desde las sonrisas, desde las calles que forman la mágica ciudad de El Cairo.