Brisbane es la tercera ciudad de Australia por número de habitantes, unos dos millones. Su localización geográfica en el centro de la costa este, frente al Océano Pacífico, entre Cairn al Norte con la famosa barrera coralina (la más famosa del planeta) y Sydney al Sur (la ciudad más emblemática hoy de Australia por sus eventos) es ideal para su desarrollo que es el más importante de la isla, con un crecimiento poblacional de más del diez por ciento cada cinco años y una media de edad de treinta y cinco años, furto de una intensa inmigración joven que en los últimos años se ha acrecentado desde los países del Sureste asiático.
Entre la Sunshine Coast y la Gold Coast que tienen notables atractivos para el turismo por su bonanza, excelentes playas e instalaciones, Brisbane se asienta como otras ciudades australianas en la desembocadura de un río, el de su mismo nombre, que divide la ciudad en varios sectores mientras corretea en sus meandros camino del Pacífico. Su centro, poblado de esbeltos rascacielos que arañan el cielo y son vigías de una extensión de mas de 1300 kms. cuadrados, nos deja adivinar un horizonte de vegetación, modernas autopistas y deliciosos barrios residenciales en los que no falta un coqueto jardín y la tradicional barbacoa donde sus moradores despliegan cada fin de semana una actividad familiar y amigable incesante y propia de su estilo de vida.
Ir a Brisbane desde España no plantea graves problemas ya que hasta ocho compañías aéreas cubren las rutas desde Madrid y Barcelona con un costo de unos mil euros por trayecto. La oferta hostelera de la ciudad australiana es grande y variada con precios similares a los de nuestro país por lo que el viajero encontrará sin dificultad alojamiento y comida de acuerdo a sus intereses y posibilidades. Apenas un 1% de su población se confiesa descendiente de los aborígenes que poblaban la zona cuando en 1824 lord Brisbane, gobernador de Nueva Gales del Sur, fundó un asentamiento que sirvió inicialmente de colonia penal y fue incorporando después familias de colonos libres hasta constituirse en capital de la región de Queensland en 1859 y recibir el nombramiento de ciudad en 1902. Brisbane tuvo una gran importancia estratégica en la Segunda Guerra Mundial durante el conflicto americano-japonés en el Pacífico, con episodios anecdóticos acontecidos entre australianos y norteamericanos como el llamado "la batalla de Brisbane". El enorme progreso de la ciudad en los últimos años del siglo XX y los iniciales de nuestro siglo, hacen que sea en la actualidad uno de los destinos preferidos de una inmigración que tiene en el Sureste de Asia su foco más importante.
Vivir en Brisbane es una experiencia agradable, serena, positiva para los que amen una tipo de vida ordenado, familiar, gratificante para el cuerpo y el espíritu. La bonanza de su clima subtropical con temperaturas medias entre los 10º y 25º que no ve alterada más que por las inundaciones que sobrevienen de forma catastrófica una vez cada década, es otro de los atractivos para disfrutar de una vida de calidad, en las que los ciudadanos de "cuello blanco" (financieros, administrativos, funcionarios,etc...) y los de "cuello azul" (trabajadores portuarios, ferroviarios, siderometalúrgicos) conviven en armonía sin olvidar los barrios tribales como Chinatown, las fiestas típicas como el Festiitalia o el Paniyir griego que dejan constancia a cada momento de la gran mezcla de razas y culturas que aquí conviven y hacen que cerca del 20% de sus ciudadanos hablen idiomas distintos al inglés.
La Exposición Universal de 1988 dejó el gran legado del South Bank a la ciudad, una extensa zona verde a la que se accede ahora con comodidad por el puente peatonal de Good Will. Allí encontramos cada fin de semana a los habitantes de Brisbane y sus turistas disfrutando de la maravilla de su playa artificial sembrada de finas areas y esbeltas palmeras, sus zonas de picnic, sus rutas de senderismo y cicloturismo a lo largo del río y sus centros de ocio y restauración. La modernidad de Brisbane no nos permite visitar un casco histórico monumental al estilo de las ciudades europeas pero sí el poder acceder a una serie variopinta de atractivos turísticos y de ocio tales como los vinculados a la naturaleza y al mar. Las vistas de la ciudad son espectaculares desde el mirador del monte Cootha, el Story Bridge o la planta superior de su selva de refulgentes rascacielos. Su centro comercial, en torno a la calle de la Reina (en honor de la reina Victoria de Inglaterra) articula un núcleo de vías signadas con los nombres de la nobleza de la casa de Hannover (Albert, Edward, George, William, Ann, Alice, Charlotte, Elizabeth, Margaret, Mary) , con Centros Comerciales como el Queen Plaza, Queen Street Moll, Broadway on the Moll, Arcade, Myer.etc..
La ciudad se halla bien comunicada por el City Train (Metro), el City Cat (un catamarán que cursa el río Brisbane con paradas a uno y otro lado) y una buen red de transporte público. En sus alrededores, el Puerto con la isla de los Pescadores, la bahía y la isla Moretón así como la Sunshine y la Gold Coast, ambas a una hora de trayecto en coche, forman un red de atractivos marinos entre los que es posible dar de comer a los delfines que se acercan a la costa en los atardeceres mágicos de un sol dorado. Las compañías de aviación australianas como Virgin Blue, Qantas y JetStar facilitan un completo servicio de vuelos entre Brisbane y el resto de la isla. También, como hicimos algunos, es posible ir a Sydney en tren o autobús ( unas 16 horas de viaje que son algunas menos en automóvil).
Y si vas a permanecer una semana como mínimo en Brisbane podrás acudir el martes a una sesión de su Corporación Municipal en abierto a partir de las dos de la tarde; visitar el GOMA (Museo de Arte Moderno) con una interesante muestra de Andy Warhol y tomarte después una pinta de excelente cerveza en alguno de los locales de Paddington mientras charlas con algún lugareño. Sin olvidar que el sábado puedes acercarte a New Farm y degustar algunos productos de la gastronomía local ( y si tienes suerte gratuitamente) para irte acostumbrando a la vida cómoda y agradable de la ciudad.