Personas que quieren ir a Marruecos


Personas que han estado en Marruecos

Marruecos

Artículo escrito por: Cristina Martín

Tánger, en la puerta de África y del Estrecho, es una ciudad en constante movimiento, con grandes actividades comerciales para los tangerinos y una ciudad de llegada para los turistas que tienen intención de adentrarse en Marruecos. Sin embargo, Tánger también tiene un encanto relacionado con lo legendario, con lo místico, que se encuentra en sus calles, en sus gentes, en su modo de vida y, por supuesto, en la bahía que baña todos los puntos de la ciudad, pudiendo ver el Estrecho desde muchísimos lugares, imágenes a cada cual más bella.

La Medina de Tánger tiene toda la esencia y autenticidad que cabe esperar, a pesar de la influencia colonial francesa durante casi siglo y medio y la modificación aparente a la que fue sometida. El Boulevar Pasteur, que constituye la arteria principal de la ciudad se caracteriza por la gran cantidad de bancos y edificios de principios de siglo. En la zona alta, se encuentra la Alcazaba, donde además de unas magníficas vistas de la bahía está Dar el-Marjzen, el antiguo palacio del gobernador, con hermosos patios y jardines por los que pasear.

Siguiendo por la calle el Horriya (o calle de la Libertad), donde se encuentra la galería Delacroix con exposiciones muy interesantes, se llega al Gran Zoco, el centro neurálgico por excelencia. En él, se apostan los agricultores que vienen a la ciudad para vender sus productos. Si lo visitas, recuerda que la mayor actividad se da los jueves y los domingos. Además del zoco per se, es aconsejable visitar la Mezquita de Sidi Abou Abid, que se encuentra rodeándolo y el palacio de Mendub al-Medubia, con jardines que albergan un drago de unos 800 años de antigüedad y una higuera india gigante.

Relativamente cerca, se encuentra el Pequeño Zoco, una placita con muchos cafés y bares en la que conoceréis la esencia de la vida tangerina, donde podéis tomaros un té a la menta mientras veis a ancianos jugando al backgammon. Muy cerca, además, se encuentra la Gran Mezquita (1684), de color verde oscuro (el color del islam) y blanco, con un alminar recubierto de azulejos color turquesa. La mezquita fue catedral durante la ocupación portuguesa.

Para tomar un café o descansar, lo mejor es el barrio Marshan con terracitas llenas de flores, en una zona en bajada que muestra las dos orillas del Estrecho. También desde el Cabo Malabata, con un faro derruido y lo que fue un castillo de inspiración medieval, se puede ver toda la costa española.

En cuanto a la gastronomía marroquí, te recomiendo probar al menos una vez los que yo considero los platos más típicos y sabrosos, a la par que tradicionales: el cuscús, una sémola que suele ser cocinada con carne y verduras; la harira: la sopa marroquí por excelencia que lleva harina, fideos, garbanzos, tomate, arroz, cebolla y especias; el tajín: estofado a fuego lento; la pastela: hojaldre relleno de carne, normalmente de pichón, cebollas y especias, y, por supuesto, los pastelillos marroquíes hechos con miel, frutos secos y dátiles en su mayoría. Algo que debes recordar es que en Tánger (así como en el resto de Marruecos) las propinas son algo bastante frecuente y es recomendable dejar, si el servicio y la comida han sido buenos, un 10% del total de la comida.

Para terminar, es aconsejable que no olvides beber siempre agua embotellada, así como no tomar bebidas con hielo o zumos hechos con agua. Y lleva a mano los datos de la Embajada Española en Marruecos (3, Zankat Madnine – Rabat 1354) y/o el teléfono en caso de urgencias (+212 37 268000).

¡Buen viaje!